Hoy en día con toda la transformación y la evolución de la sociedad han surgido cambios bruscos dentro de las conductas de los hijos, situación que preocupa a los padres debido a que se han vuelto cada vez más autoritarios. El famoso síndrome del emperador es este artículo.

El síndrome del emperador o trastorno de oposición desafiante (TOD) se caracteriza por las conductas caprichosas, imponentes, desafiantes y en algunas ocasiones agresivas que tienen los niños con las demás personas.

Los niños presentan actitudes desafiantes, imponentes y caprichosas
Foto de Elijah O’Donnell en Unsplash

Son niños demasiado empoderados que actúan por encima de la autoridad de sus padres, comportamientos que un comienzo pueden parecer inofensivos  pero con el transcurso del tiempo de vuelven violentos, donde en muchos casos han agredido a sus padres.

Las causas de dicho trastorno generalmente se generan  por factores de crianza:

Padres laxos qu eno desean que se repitan sus historias
Foto de Annie Spratt en Unsplash

Profesionales en sicología infantil manifiestan la importancia que para educar niños y futuros jóvenes y adultos sanos es importante poner límites claros, inculcarles la cultura del esfuerzo, comprometerse con sus objetivos hasta alcanzar las metas y permitir que de vez en cuando sientan frustración para que insistan y no desistan pero que además sientan que el mundo no gira alrededor de ellos.

Es importante que como padres estemos alertas de las conductas y comportamientos para detectar cualquiera de estos síntomas:

Al detectar estas conductas es importante acudir a un especialista quien debe iniciar un tratamiento que debe aplicar a toda la familia para tratar el famoso síndrome del emperador.

El círculo familiar es importante dentro del proceso de terapia
Foto de Ann Danilina en Unsplash

Lo primero que se realiza generalmente es indagar sobre la historia del hijo con sus padres, el crecimiento del niño, el manejo de sus necesidades y la resolución de conflictos.

Luego de realizar dicha evaluación se inicia el proceso terapéutico donde se debe iniciar por cambiar de parte de los padres la postura frente al manejo de las conductas y expresiones de los niños para que ellos empiecen a entender y a tomar conciencia de la manera de expresarse y relacionarse.

Este es un proceso largo, pues después se procede a trabajar directamente en las conductas del niño para eliminar la violencia tanto de su vocabulario como de las acciones.

Si por algún motivo las agresiones físicas  persisten se deben completar la terapias sicológicas con medicamentos.

Como padres debemos tener en cuenta que tanto educación como crianza son fundamentales  en el desarrollo de los hijos porque una se refiere a las facultades intelectuales, afectivas y morales, mientras la otra se refiere al cuidado, la protección y atender su crecimiento madurativo que le permita actuar con valores como persona y así evitar el famoso síndrome del emperador.

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